Figura clave del arte vasco contemporáneo y creador del logo del centenario del Athletic Club, el pintor bilbaíno Iñaki García Ergüin falleció en la madrugada de este pasado viernes 12 de diciembre, a los 91 años de edad, dejando un gran legado artístico tras más de siete décadas dedicadas a la pintura.
Aunque su nombre esté íntimamente ligado a Bilbao, Lanzarote siempre ocupó un importante espacio en su corazón. García Ergüin descubrió la isla en los años 70 y enamorado de su luz, su paleta de colores, sus playas, sus cielos y sus gentes, el artista encontró aquí una segunda patria emocional, decidiendo fijar su segunda residencia.

Nacido en Bilbao en 1934, García Ergüin comenzó a pintar siendo apenas un adolescente y su talento despegó pronto, obteniendo en 1958 el Primer Premio Nacional de Pintura de Educación y Descanso, reconocimiento que consolidó su nombre en el panorama estatal.
Viajó a Alemania con una beca para estudiar en la Academia de Bellas Artes de Múnich (Akademie der Bildenden Künste München), lo que le permitió conocer otros países, entrar en contacto con artistas coetáneos y exponer en ciudades como París, Múnich, Nueva Orleans o Saint Paul de Vence, compartiendo sala con nombres como Braque, Matisse, Picasso, Chagall o Miró.

Fue seleccionado para bienales internacionales, participó en ARCO y desarrolló grandes series temáticas: paisajes de Toledo y Castilla, escenas de puertos vascos, ciclos dedicados al jazz y al deporte, así como escenografía para óperas e importantes murales y obras religiosas.
Su extensa trayectoria le llevó a exponer en espacios como la International House de Nueva Orleans o la galería Marlborough de Nueva York y a colgar su obra en museos de la talla del Reina Sofía de Madrid o el Bellas Artes de Bilbao.

En 1998 diseñó el logotipo del centenario del Athletic Club, una de las imágenes más reconocibles de la historia reciente del club rojiblanco, entidad que le nombró Socio de Honor —único en lograr esta distinción sin ser futbolista— y que destaca públicamente su figura como “referente del arte vasco”. En 2023 recibió el Premio Radio Bilbao a la Excelencia en Cultura, un reconocimiento a toda su carrera, en cuyo discurso también tuvo palabras para la isla de Lanzarote.
Un amor incondicional por la isla
Lanzarote no fue solo un escenario de vacaciones, sino también espacio de inspiración y creación, en el que decía haber “descubierto el cielo”, y al que regresaba siempre que sus compromisos profesionales se lo permitían.
Su primera base isleña estuvo en Costa Teguise, en el entorno del Pueblo Marinero, donde llegó a abrir su propia galería, y se movió en el núcleo artístico de la isla compartiendo encuentros y exposiciones con figuras como César Manrique o Santiago Alemán, ente otros, como podemos ver en recortes de periódicos de la época a través de la página Memoria Digital Lanzarote.

Ya en los 90, cuando comenzaba a construirse Las Coloradas, traslada su base a esta zona de Playa Blanca, donde poco tiempo después le honraron bautizando una plaza del Centro Comercial El Pueblo con su nombre, en agradecimiento a la piedra tallada por el artista (Autorretrato) que la preside.
Gran embajador de la belleza de la isla a través de su obra, supo transmitir también su sensibilidad y su amor por Lanzarote, junto a su mujer y fiel compañera de vida María Aránzazu (Rosamari para los amigos), a sus dos hijos: Virginia, quien siguió sus pasos en el mundo del arte y tiene fijada aquí su segunda residencia, e Iñaki, que reside actualmente en Playa Blanca junto a su mujer e hijos.

De carácter campechano y muy jovial, Iñaki García Ergüin se ganó el cariño de todos aquellos que tuvieron la suerte de compartir charla con él, quienes atesorarán con seguridad muchas anécdotas y gratos recuerdos.
Lanzarote pierde un fan incondicional y a los que le conocimos se nos ha ido un gran artista, y mejor persona si cabe.




