Oriundo del pueblo de Femés, Jonathan Cáceres es un gestor cultural afincado en la Isla Bonita que ha dado voz a la catástrofe originada por la erupción volcánica a través de la música, componiendo la canción #LaPalmaLaVidaSigue, en la que además de contar la dramática situación vivida lanza un mensaje de ánimo y compromiso, recordándoles que no están solos y que no les vamos a olvidar hasta que se hayan recuperado. Hoy nos cuenta cómo se gestó la canción y cómo se vive todo esto de cerca.
¿#LaPalmaLaVidaSigue ha sido su primera canción o ya había compuesto anteriormente?
Es mi primera canción, aunque he participado anteriormente en otros proyectos audiovisuales vinculados al ámbito cultural y educativo.
¿Cómo surge la idea de escribirla?
En un momento tan complicado para el pueblo palmero, todos sentimos la necesidad de ayudar y dar voz a la difícil situación que sufren tantas familias. Por mi trabajo, he vivido muy de cerca la atención social a los afectados, la implicación del personal y voluntariado, la solidaridad de la gente… son muchas emociones que inspiraron la letra.
Para ‘darle vida’ ha conseguido la colaboración de grandes voces y músicos lanzaroteños, ¿cómo se organizó todo?
He tenido la suerte de reunir y aprender del enorme talento de un elenco de artistas que no dudaron en sumarse de forma altruista a esta iniciativa en homenaje a La Palma. Sin su generosidad e implicación la canción no hubiera sido posible, además yo no soy músico, sólo hace falta escucharla para percibir todo el trabajo de composición y ensayos que hay detrás de un proyecto así. Para mí son un reflejo del gran potencial que tenemos en nuestra isla, tanto en músicos como en voces de todas las edades, que habría que respaldar e integrar en nuevas propuestas artísticas y formativas que dinamicen la vida cultural de los pueblos.
Creo que nunca hemos estado tan unidos en una misma causa
Me encanta ese inicio con el silbo gomero, pero ¿qué le llevó a incluirlo?
Junto al sonido del timple o del bucio, símbolos del archipiélago, quisimos reflejar la unión que desde el minuto uno surgió entre todas las islas volcándose con La Palma. Creo que nunca hemos estado tan unidos en una misma causa.
Vivió el proceso eruptivo desde sus inicios con los movimientos sísmicos, ¿cómo fueron esos primeros momentos? ¿La gente era consciente de lo que podía ocurrir?
Por la información que ofrecían los expertos, sabíamos que el riesgo estaba ahí pero todo se enfocaba más a largo plazo. La mayoría creíamos que los temblores al final pasarían. En el momento de la erupción, estaba en Jedey, a escasos kilómetros de la zona y al ver la explosión, salí corriendo con lo puesto. Siempre he dicho que es un milagro que no tengamos que lamentar víctimas mortales, llevará mucho tiempo recuperar la cotidianidad de siempre pero al menos podemos contarlo.
Cuando baja el interés mediático y se apagan los focos, todo se vuelve más lento
En la canción refleja lo vivido por tantas familias y en sus propias carnes (miedo, incertidumbre, desconcierto, desesperación…) pero también es un canto al optimismo, ¿cómo ve el ánimo de los palmeros una vez finalizada la erupción?
Las primeras estrofas narran esos sentimientos, la vida te cambia de la noche a la mañana y la situación es dramática. Aún así, siempre tuve claro que el final de la canción (estribillo) debía transmitir esperanza, fuerza e ilusión, que ahora todos necesitan para volver a empezar. Desde mi punto de vista, éste es el momento más difícil, apagado el volcán toca despertar de la pesadilla y asimilar que todo ha sido real. Sin embargo, estoy seguro, conociendo la perseverancia y la capacidad de superación de los palmeros que juntos saldrán adelante. Por eso es tan importante, ahora más que nunca, que nos sientan cerca y que no olvidamos por lo que están pasando.
El volcán ha sepultado sus casas, carreteras, colegios, centro de salud, parques… se calculan unos 900 millones en daños, pero ¿ha destruido también las comunidades de vecinos o sus lazos son más fuertes que el volcán? ¿Están unidos para la reconstrucción?
Es difícil que tantas personas se pongan de acuerdo en todas las cuestiones, además considero que es bueno el debate y la participación vecinal porque las respuestas o soluciones pueden ser diferentes según las zonas e igualmente efectivas. Creo que durante la erupción los vecinos han sido un ejemplo de unión, cooperación y ayuda mutua, sin duda es fundamental que siga siendo así y que además, la clase política consolide este objetivo.
Sin esa ola solidaria, sin precedentes en la historia reciente, todo hubiera sido muy distinto, fue impresionante comprobar la respuesta ciudadana y su inmediatez
En #LaPalmaLaVidaSigue destaca también esa gran ola de solidaridad que generó la catástrofe. Hubo una rápida respuesta con envío de alimentos, ropa y juguetes, pero ¿cómo podemos ayudar ahora? ¿Qué necesitan además de todas esas infraestructuras que las administraciones públicas deben reconstruir?
Si hay un aprendizaje positivo en esta desgracia es la solidaridad, ‘los sueños de la gente de cambiar la humanidad’, de demostrar todo lo que se puede conseguir mediante la suma de pequeñas acciones. Sin esa ola solidaria, sin precedentes en la historia reciente, todo hubiera sido muy distinto, fue impresionante comprobar la respuesta ciudadana y su inmediatez. A los artículos que enumeras hay que añadir además más de 10 millones de euros en donaciones, que se dice pronto. Ahora las prioridades están bastante claras: viviendas, comunicaciones, servicios básicos, agilizar ayudas y temas burocráticos, reforzar la atención social, apoyo al sector primario y comercial para recuperar el empleo… Siguen surgiendo muchas formas de ayudar a nivel individual, la recogida de donaciones sigue porque quedan meses muy duros, pero pienso que ha llegado el momento de que las grandes instituciones y entidades tomen el testigo e intensifiquen mucho más el ritmo para que los afectados puedan rehacer sus vidas cuanto antes.
Por su trabajo ha tenido contacto muy estrecho con la comunidad educativa y los ayuntamientos de la zona e inició una campaña de recogida de fondos para ofrecer atención psicológica y emocional a los afectados. ¿Es algo de lo que en muchas ocasiones nos olvidamos o a lo que las instituciones públicas no le prestan suficiente atención?
En catástrofes o desastres de estas características es fundamental, hablamos de una realidad muchas veces oculta y que no es tan visible, pero que va a ir en aumento. Sobre todo, hay que estar muy pendientes de los colectivos más vulnerables, de los niños-as, adolescentes y mayores que necesitan entender lo que ha sucedido y canalizar sus emociones o preocupaciones con la ayuda de profesionales. Hablamos de momentos de miedo, nerviosismo e incertidumbre que se han alargado mucho en el tiempo, cuyos efectos pueden llevar a depresiones o incluso evidenciarse más a largo plazo con otros trastornos si no se brinda el apoyo adecuado en la actualidad.
Los afectados demandan agilidad, más recursos reales y menos titulares
¿Tiene previsto realizar alguna otra iniciativa desde Lanzarote o allí en La Palma?
Por mi trabajo siempre estoy con nuevos proyectos e ideas, cada año promovemos iniciativas diferentes con los ayuntamientos, en los centros educativos, con los colectivos municipales… En cuanto a Lanzarote, me gustaría que el alumnado y profesorado afectado pueda disfrutar y desconectar junto a sus familias de unos días en la isla. He tanteado la idea y hay buena predisposición, ya que son grupos pequeños (la mayoría unitarias). Ahora que se alude mucho al legado de Manrique, quizás en la inspiración de esos pequeños artistas esté el futuro de La Palma y un desarrollo ligado siempre a la sostenibilidad.
¿Personalmente cómo le ha afectado? ¿Sigue en Lanzarote o ya ha podido regresar y retomar su actividad laboral.
Al ser evacuado, estuve al principio en la Isla Bonita y luego un tiempo en Lanzarote donde tengo a la familia, he seguido teletrabajando y con proyectos más personales como la canción. A todos les doy las gracias, con la ayuda y el cariño de mi gente, con cada ensayo y horas de grabación junto a un equipo estupendo he mantenido el ánimo e ilusión a pesar de las circunstancias. Ahora ya estoy de vuelta a La Palma, retomando la rutina y con ganas de seguir ayudando en todo lo que se pueda. Ya lo dice el título… ¡La vida sigue!
En la canción, con ‘seguiremos latiendo por ti’, les recuerda que no están solos y que no nos olvidaremos del pueblo palmero, pero ¿qué podemos hacer para que las instituciones cumplan con lo prometido?
Cuando baja el interés mediático y se apagan los focos, todo se vuelve más lento. Los afectados demandan agilidad, más recursos reales y menos titulares. Es importante que las administraciones sigan sintiendo la presión, que trabajen unidas para estar a la altura de la respuesta ciudadana y que las grandes promesas lleguen cuento antes.



