Inés Caraballo Medina: «No está mal recordar el pasado, para ver y dar valor al presente»

Nacida en Berrugo, Playa Blanca, Inés Caraballo Medina se lanzó a la escritura con el propósito de otorgar a cada lugar -independientemente de su tamaño- el sitio que le corresponde en la historia de la Isla. Así nació «La Degollada en el valle de Fenauso», su primer libro en el que defiende de la especulación este pago que alberga un yacimiento aborigen, y continúa ahora con su segunda obra recién publicada «La Vida en los Llanos Pedregosos de Rubicón«, en la que a través de pequeñas historias de sus vecinos crea el relato de la historia reciente de la zona, desde finales del siglo XIX hasta la primera mitad del XX.

Tras una larga espera ya está publicado, y disponible en librerías, «La Vida en los Llanos Pedregosos de Rubicón», ¿sabe a qué se ha debido el retraso? ¿Qué sintió al tenerlo finalmente entre sus manos? 

El retraso, me imagino, que sería porque había otros proyectos antes que el mío.

Sentí la emoción de ver un sueño realizado.

Han sido muchas horas de trabajo de investigación, entrevistas… ¿qué es lo que más le ha enriquecido del proceso? ¿Con qué se queda?

La escasez de agua puede explicar que se busque la manera de solucionarlo. Lo que no tiene explicación es que se rompieran las pilas de los pozos

Tres años de trabajo, se mire como se mire, suponen un vasto enriquecimiento. Llamó mi atención la forma que tenían de ayudarse unos a otros, ya fuera calando, plantando o poniendo las inyecciones.

Me quedo con las personas, su humor, su saber y la ilusión que pusieron en todo momento en contar aquello que había sido su forma de vivir: sus carencias, sus cantares y su modo de divertirse.

¿Qué les ha supuesto emocionalmente tanto a Ud. como a los mayores que ha entrevistado reencontrarse con su pasado? ¿Se conocían personalmente?

Supuso, antes que nada, aprender muchas cosas que no sabía, y desde aquí mi agradecimiento. Gracias a todos.

A unos los conocía personalmente, y a otros de oírlos nombrar a mis padres y a mis tíos cuando narraban sus vivencias, sentados en el muro mirando para la mar.

Dice que es una historia contada por sus propios protagonistas. ¿Ha podido compartir ya el libro con ellos? 

Que sepan que les tengo un libro guardado, en cuanto esta situación lo permita iré personalmente a llevárselo a sus casas.

Junto a pescadores o pastores, las mujeres también son protagonistas de las historias y además les ha dedicado el libro a todas las que «cargaron agua sobre su cabeza para dar de beber a sus familias», ¿es una forma también de reivindicar el papel de la mujer en la historia? ¿Se considera feminista?

Las mujeres siempre han cargado con la idea “ella no trabaja” cuando en realidad han sido las que han sostenido y han cargado con el trabajo duro de la casa y han tenido, muchas veces, que estirar el dinero y… “sacar de un duro seis pesetas”.

Me considero feminista y practicante del feminismo.

Quizás la escasez del agua y lo que suponía ir en su busca (kilómetros caminando) pueda «explicar», por decirlo de alguna manera, que el alcalde de la época vendiera los terrenos de Papagayo a dos americanos a cambio de traer luz y agua al municipio… 

La escasez de agua puede explicar que se busque la manera de solucionarlo. Lo que no tiene explicación es que se rompieran las pilas de los pozos, que en esos momentos eran utilizados para lavar la ropa y para dar de beber al ganado, alegando que hacía 25 años que no se utilizaban.

Me ha desconcertado conocer que el primer proyecto turístico de la zona fuese en Papagayo, en 1950, y contemplase nada menos que 60 mil camas turísticas. Afortunadamente no se materializó pero, ¿se imagina por un momento que hubiera seguido adelante?

Me gusta la ilusión y ganas con las que veo que trabajan las jóvenes autoridades, tienen proyectos y procuran hacerlo bien. Pero no hay duda de que tienen que arrastrar la pesada losa del pasado reciente

En el momento que se hizo ese proyecto, (década de 1960) era como un sueño.

La economía del sur dependía absolutamente de don Jaime Lleó, y como pasa con todo cuando depende de un solo elemento, (murió en el año 1952) su falta provoca una gran crisis.

Y en la década de 1960, las salinas empiezan a no ser tan buen negocio, con la llegada del hielo. Se vivió una gran carencia de trabajo y muchas personas se tuvieron que trasladar a Arrecife en busca de un futuro mejor para sus hijos.

De todas maneras, hoy podemos dar las gracias de que aquel proyecto no se llevara a cabo.

A pesar de ello, ¿qué diría qué le sobra a este municipio hoy en día y qué le falta?

A mí me gusta la ilusión y ganas con las que veo que trabajan las jóvenes autoridades, tienen proyectos y procuran hacerlo bien. Pero no hay duda de que tienen que arrastrar la pesada losa del pasado reciente. Todo se puede solucionar si los proyectos se hacen con el corazón y con ganas de atender las necesidades de los vecinos con la mejor voluntad.

Portada del libro "La vida en los llanos pedregosos de Rubicón"

En su breve presentación, en la solapa del libro, dice que «nunca ha dejado de escuchar la música y la poesía de los llanos de Rubicón». Pero si pudiera recuperar algo de aquella época, ¿qué sería? 

La vida pasa y tenemos que vivir y disfrutar el día a día, aunque no está mal recordar el pasado, para ver y dar valor al presente.

Yo les devolvería a los niños el sonido del mar y verlos jugar en la naturaleza como parte importante de su vida.

En el libro critica también la dejadez de las instituciones con el patrimonio. Cada cierto tiempo oímos hablar de proyectos de recuperación y habilitación para visitas de espacios de relevancia histórica como el Faro de Pechiguera, el Castillo de Las Coloradas, los Pozos de San Marcial, aunque luego algunos caen en el olvido… ¿cuál le haría especial ilusión?

El año pasado, por lo tanto después de finalizado el libro, un grupo de especialistas estuvo trabajando en la zona de los pozos de San Marcial y realizaron un brillante trabajo que expusieron en unas Jornadas de Rubicón en la casa Benito Pérez Armas de Yaiza. Un trabajo impresionante.

Me encantaría que el Faro de Pechiguera se convirtiera en un museo etnológico y que al Castillo de Las Coloradas se le devolviera su escalera de piedra tosca.

Finaliza el libro con las polémicas compra-ventas de terrenos, con casas de vecinos incluidas, y «cesiones» a quienes nacieron y moraron en estas tierras. No sé si quiere destacar algo o ya que cada uno lea y juzgue.

Todo ha sido un abuso de personas ambiciosas que nunca tendrán bastante.

El libro, publicado por el Cabildo de Lanzarote, no tiene fecha de presentación debido a la pandemia pero se realizará cuando la situación mejore.

Muchas gracias Inés Caraballo Medina por atendernos y, sobre todo, por contarnos -y no permitir que caiga en el olvido- cómo fue la vida en los llanos pedregosos de Rubicón.