Todavía no han finalizado las obras del nuevo puerto de Playa Blanca y la polémica sobre el atraque de cruceros que parecía solventada hace tiempo vuelve a la palestra. El consejero de Obras Públicas del Gobierno de Canarias, Sebastián Franquis, recordó ayer en el Parlamento de Canarias «que esta obra se planificó sin contar en un futuro su uso como puerto de cruceros» y que, a pesar de que dicha ampliación permita operar a cruceros medianos de algo más de 200 metros de eslora, esta solo será posible «con el consenso del Cabildo de Lanzarote».
Durante una comparecencia a preguntas de la oposición en el Parlamento, el consejero regional afirmó que la Consejería ha seguido en la obra de Playa Blanca la planificación que dejó prevista el anterior Gobierno que puso en marcha las obras en 2017, una planificación que preveía ampliar la dársena exterior pero que, en principio, no preveía la posibilidad de albergar cruceros.

Alegando que “en torno al uso del puerto de Playa Blanca ha habido un debate en la sociedad conejera en los últimos años sobre si era viable o no su inclusión en las rutas de cruceros» el consejero regional expuso que «cuando acaben las obras y llegue el momento de debatir los usos futuros del puerto de Playa Blanca lo hablaremos con el Cabildo. Lo que buscamos es evitar una guerra de intereses económicos que no interesa a nadie porque no fue esa la razón que motivó poner en marcha las obras de ampliación de Playa Blanca”.
Las obras del nuevo puerto de Playa Blanca han supuesto una inversión de 40,3 millones de euros, procedentes en gran parte de fondos FEDER, y desde sus inicios siempre se ha destacado su capacidad para el atraque de cruceros de pequeño y mediano tamaño, así como el beneficio que supondría para la economía sureña. Una posibilidad que se ha valorado y destacado especialmente cuando el puerto capitalino se encontraba al máximo de su capacidad en lo que al atraque de cruceros se refiere, teniendo que desviar alguno a puertos de otras islas.
Sebastián Franquis también anunció que tras la recepción de las obras en noviembre se inicia un proceso administrativo que llevará a tener a pleno rendimiento el nuevo puerto de Playa Blanca en el primer trimestre de 2022, salvo la línea interinsular de ferris entre Lanzarote y Fuerteventura que este mismo verano ya operarán desde la nueva dársena.



